domingo, 4 de mayo de 2008

Chejov a A.S. Suvórin


Moscú, 26 de diciembre de 1888.

Me duele que usted se enoja, y que mi cuento1 no estuvo en Tiempo nuevo pero, ¿qué hacer? Darle un cuento que me parece una porquería, yo no puedo por ningún bien del mundo, de otra forma rayaría en su periódico cada semana, y tendría dinero. Como le plazca, pero en los tiempos futuros empezaré a mantener la misma política, o sea, no enviarle eso que me es repulsivo. Pues hay que compadecer siquiera un periódico, y además, cuidar mi reputación de tiemponuevo. Y La Gaceta de Petersburgo se lo comerá todo.
Usted me escribe, que es necesario trabajar no para la crítica, sino para el público, que me es temprano aún para quejarme. Es agradable pensar que trabajas para el público, por supuesto, pero, ¿de dónde yo sé que trabajo, exactamente, para el público? Yo mismo de mi trabajo, gracias a su menudencia y a cierta otra cosa, no obtengo satisfacción, y el público (no lo llamé vil), respecto a nosotros, es poco consciente y no sincero, nunca oirás de él la verdad, y por eso no aclararás si le soy necesario o no. Me es temprano para quejarme, pero nunca es temprano para preguntarse: ¿me dedico al asunto o a las tonterías? La crítica calla, el público miente, y mi sentimiento me dice que yo me dedico a una sandez. ¿Me lamento? No recuerdo qué tono tenía mi carta pero, si es así, pues me lamento no por mí, sino por toda nuestra hermandad, que me da una lástima infinita.
Toda la semana estoy furioso, como un hijo de perra. Las hemorroides con comezón y los esputos hemorrágicos, los visitantes, Pálmin con la frente partida, el aburrimiento. El primer día de fiesta, por la noche, lidié con un enfermo, que ante mis propios ojos murió. En general, unos motivos no divertidos. La furia es una especie de pusilanimidad. Lo reconozco y me reprendo. Y sobre todo me enojo conmigo, porque lo inicio en los secretos de mi melancolía, en nada interesante, y vergonzosa en una edad tan floreciente y ensalzada por los poetas, como la mía.
Para año nuevo intentaré hacer para usted un cuento infantil, y después del 1ro le enviaré pronto La princesa.
Los vodeviles se pueden publicar sólo en verano, y no en invierno.
Usted quiere, sea como sea, que yo suelte a Sásha. Pero es que Ivánov2 apenas vaya. Si va, pues dígnese, lo haré a su forma, pero sólo ya disculpe, le daré a ella, ¡a la canalla! Usted dice que las mujeres aman por compasión, se casan por compasión... ¿Y los hombres? A mí no me gusta cuando los novelistas realistas calumnian a la mujer, pero no me gusta asimismo cuando a la mujer la cargan en hombros, como hace Yúzhin3, e intentan probar que si ella es peor que el hombre, pues de todas formas el hombre es un canalla, y la mujer un ángel. Y la mujer y el hombre son un par de piezas, sólo que el hombre es más inteligente y justo. Hoy, del teatro, vendrá a la casa Liénskii. Vamos a hablar de Tatiana4. Le daré una variante para su entrega a Sadóvskii5.
Mi pintor6 está en la situación anterior.
En otoño me traslado a Petersburgo. Llevo conmigo a mi madre y a mi hermana. Hay que dedicarse al asunto en serio.
¿Por qué no le gusta tanto su fragmento7? Lo suyo todo es bueno. Yo espero a que N. Lavrétskii8 escriba otro cuento. ¡Escriba! En su Historia de una noche9 hay acumulado y amontonado tanto bien de toda clase que, aunque tropiezas por momentos, lees con interés y con gran simpatía por el autor. Sólo escriba precisamente así, que sea acumulado y amontonado, y no retocado y aplanado. Me cansaron las bellas letras retocadas, y además, el lector se aburre de éstas.
No se enfade conmigo y perdóneme la melancolía, que a mí mismo no me es simpática. Ésta está motivada en mí por circunstancias diversas, que no yo creé.
Léame la moral y no se disculpe. ¡Ah, si supiera usted, cuán a menudo le leo yo la moral a la gente joven en mis cartas! Incluso se convirtió en una costumbre. Yo tengo unas frases largas, embadurnadas, y las suyas son cortitas. A usted le sale mejor.
Estuvo en casa Liénskii10 con su esposa. Dijo que Yermólova11 acometió a Tatiana con gusto. El primer acto irá peor que en Petersburgo, pero los tres restantes, estoy convencido, mucho mejor. Yermólova está insufrible en la comedia, de otra forma el primer acto iría espléndido. Venga, por favor. Esto lo distraerá. La puesta de la pieza, su éxito, las reseñas, las correcciones y demás, todo eso fatiga e irrita, pero es saludable, y en verano lo va a recordar con gusto.
Sería hora de darle a la provincia una pieza. Envíe 25 ejemplares, yo se los daré a Rassójin12. Apúntese en la Sociedad13. ¿Escribió el monólogo para Davídov14? Cuando lo escriba, pues no lo imprima, sino delo a litografiar. Los actores no saben leer lo impreso, están habituados a la litografía. El monólogo fírmelo como N. Lavrétskii. En verano lo publicará en el periódico.
Los ensayos empezarán después de la fiesta. En los funerales de Yúriev15 yo, probablemente, conoceré a Yermolóva, y voy a hablar con ella de esto, de aquello. De la pieza ya no hay casi nada que hablar, ya que todo se dispuso favorablemente. Y mi plenipotencia no fue necesaria en particular. Y sin mí todo se hubiera dispuesto bien. Mi afición a Petersburgo y a su pieza, y mis viajes a Petersburgo, los actores y sus esposas lo explican con que usted tiene una hija grande, y yo quiero casarme con ella.
Adiós. Reverencio a Anna Ivánovna y a todos los suyos.

Suyo de alma, A. Chejov.

1Se ignora a qué cuento se refiere Chejov.
2Chejov intenta rehacer la pieza Ivánov con vistas a su puesta en escena en el teatro Alexandrínski.
3Alexánder Yúzhin (príncipe Sumbátov), actor, dramaturgo, hombre de teatro.
4Tatiana Rpina, pieza de Alexéi Suvórin.
5Mijaíl Sadóvskii, actor del teatro Máli de Moscú.
6Nikolai Chejov, pintor, hermano del autor, padece de tuberculosis.
7Escena del drama La madre de Iván el terrible, publicado en el periódico Tiempo nuevo (1888, Nº 4608, 25 de diciembre).
8N. Lavrétskii, seudónimo de Alexéi Suvórin.
9La historia de una noche, cuento de Alexéi Suvórin publicado con la firma N. Lavrétskii en el periódico Tiempo nuevo (1888, Nº 4603, 20 de diciembre).
10Alexánder Liénskii, actor y director, pedagogo teatral.
11María Yermólova, actriz del teatro Máli.
12Serguei Rassójin, dramaturgo, editor de la Biblioteca teatral y otras revistas.
13Sociedad de escritores dramáticos y compositores de ópera rusos.
14Vladímir Davídov (Goriélov), actor del teatro de Korsh y del teatro Alexandrínski.
15Serguei Yúriev, publicista, filósofo, presidente de la Sociedad de amantes de la literatura rusa.

Imagen:
Konstantin Yuon, Spring Sunny Day, 1910.